La Literatura Universal no puede entenderse sin la tradición clásica. Los géneros, los mitos, los arquetipos y las estructuras narrativas que sostienen toda la historia literaria nacen en Grecia y Roma. Por eso, los profesores de Griego y Latín son, objetivamente, quienes poseen la formación más sólida para impartir esta materia.
Su especialidad no solo incluye el estudio profundo de los textos fundacionales, sino también las herramientas filológicas que exige la asignatura: análisis textual riguroso, lectura comparada, estudio de fuentes y comprensión de la pervivencia cultural. Estas competencias no son accesorias: son el corazón mismo de la Literatura Universal.
Negar la idoneidad del profesorado de Griego y Latín para esta materia sería ignorar que toda la literatura posterior —europea y global— dialoga constantemente con el legado clásico.
La Literatura Universal no puede entenderse sin la tradición clásica. Los géneros, los mitos, los arquetipos y las estructuras narrativas que sostienen toda la historia literaria nacen en Grecia y Roma. Por eso, los profesores de Griego y Latín son, objetivamente, quienes poseen la formación más sólida para impartir esta materia.
Su especialidad no solo incluye el estudio profundo de los textos fundacionales, sino también las herramientas filológicas que exige la asignatura: análisis textual riguroso, lectura comparada, estudio de fuentes y comprensión de la pervivencia cultural. Estas competencias no son accesorias: son el corazón mismo de la Literatura Universal.
Negar la idoneidad del profesorado de Griego y Latín para esta materia sería ignorar que toda la literatura posterior —europea y global— dialoga constantemente con el legado clásico.